🍽️ La comida
Cuando come muy pocas cosas
Antes comía de todo, y hoy probar algo nuevo es un logro enorme. Por qué pasa, qué ayuda en casa y cuándo buscar ayuda.
¿Por qué pasa?
En el autismo es muy común comer muy pocas cosas. No es capricho ni falta de disciplina: casi siempre hay una razón.
Los sentidos
Una textura, un olor, un color o una temperatura pueden ser insoportables para él. Por eso a veces solo acepta comida de cierta marca, color o consistencia.
Que todo sea igual
Lo conocido le da seguridad. Un plato nuevo, o el mismo plato servido distinto, le puede dar miedo.
Algo le molesta
Estreñimiento, reflujo, dolor de dientes o de garganta pueden hacer que coma menos. Si no lo puede decir, se nota en la comida. Hay que revisarlo con su médico.
Masticar y tragar
Algunos niños tienen dificultad con la boca: masticar, mover la lengua, tragar. Lo evalúa una terapeuta de lenguaje u ocupacional.
Qué ayuda en casa
Sin pelear, sin forzar y con mucha paciencia. Los cambios en la comida se miden en semanas y meses, no en días.
Siempre algo seguro
En cada comida, pon por lo menos un alimento que sí come. Así la mesa no se vuelve un lugar de miedo.
Porciones mini
Lo nuevo, en un pedacito pequeño y en un plato aparte. Un chícharo asusta menos que un plato lleno.
Muchas veces, sin presión
Un alimento nuevo puede necesitar estar en la mesa muchas veces antes de que se anime a tocarlo. Que esté ahí ya es avanzar.
Celebrar cada paso
Verlo, tocarlo, olerlo, lamerlo o morderlo y escupirlo también cuentan. Usa “La escalera para probar”.
Comidas puente
Ir de lo que ya come a algo parecido: de sus papas de siempre a papas de otra marca, luego a papas hechas en casa. Cambios chiquitos, uno a la vez.
Que participe
Que te ayude a lavar, mezclar o escoger en el súper. Tocar la comida sin tener que comerla ayuda mucho.
Que te vea comer
Come tú lo mismo, tranquilo, sin decirle nada. Los niños aprenden mirando.
Rutina
Mismo lugar, horarios parecidos y pocas distracciones. Avísale qué va a pasar: “primero comer, después parque”.
Sin pelear ni obligar
Forzar, regañar o “no te paras hasta que te lo acabes” suele hacer que rechace más. La comida no debería ser un castigo ni un premio.
Busquen ayuda pronto si…
- Baja de peso, no crece o se ve sin energía.
- Acepta muy pocos alimentos, por ejemplo menos de 20, y la lista se hace cada vez más corta.
- Tiene arcadas, vómito o se ahoga con frecuencia al comer.
- Deja de comer alimentos que ya comía y no los vuelve a aceptar.
- Tiene estreñimiento, dolor de estómago o se ve molesto al comer.
¿Con quién?
- Su pediatra: para revisar peso, talla y descartar estreñimiento, reflujo o algún dolor.
- Una nutrióloga pediátrica: para cuidar que no le falte nada, con lo que sí come.
- Terapia de alimentación: la dan terapeutas ocupacionales o de lenguaje con experiencia en niños que comen muy poco.
- En Guadalupe, Nuevo León, el DIF municipal tiene apoyo para selectividad alimentaria. Mira el directorio.
Cuidado con las dietas que prometen “mejorar el autismo”. Revisa Cuidado con… y no quites grupos de alimentos sin indicación médica.
¿Qué sigue?
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